Cine que te quiero verde

Por Sabrina Almandoz

El cine es uno de los medios masivos de comunicación más efectivos hoy en día. Logra entretener y hace reflexionar con sus historias a millones de personas de todas las nacionalidades y clases sociales. Pero siempre hay un detrás de cámaras y en este artículo les presentaré uno de sus trapos más sucios.

La Universidad de California (UCLA) realizó un estudio que determina que la industria del cine y la televisión afecta aún más nuestro medio ambiente que el sector hotelero, aeronáutico, automovilístico y textil. Sólo la industria petrolera (refinerías) supera la cantidad de partículas contaminantes.

¿Cómo contamina el cine? Simplemente durante un rodaje (sin contar la pre y la postproducción) se requiere de una planta de luz de diesel que debe estar encendida durante las 18 a 20 horas de trabajo al día, 6 veces por semana, durante un lapso aproximado de 6 a 10 semanas (hay películas que se filman en 9 a 12 meses) para iluminar los sets de filmación. El transporte del equipo y cientos de personas que trabajan en cada rodaje. Los millares de vasos de unicel que se tiran con cada uso al beber agua o café y las botellas de agua que se desperdician ya que la gente no tiene como cargarlos. Los materiales que se usan para el arte (decoración) son nuevos y se tiran después. Los paquetes diarios de papel bond que se usan para imprimir cada vez que sale un nuevo guión (de aproximadamente 120 páginas), además de forma diaria se imprimen pequeños guiones de las secuencias que se van a filmar. Al final de cada día se imprimen las “hojas de llamado” para cada miembro del equipo de filmación enterándolos de la hora y el lugar de la cita del siguiente día. Y continúa…

Según el Screen Digest en el 2010 se realizaron un aproximado de 5,300 películas a nivel mundial, sin contar los cortometrajes, los programas de televisión y la publicidad. Se calcula que la industria cinematográfica es responsable de lanzar al año 140, 000 toneladas métricas de partículas de ozono y diesel.

La industria del cine debe buscar la congruencia. La película El día después de mañana (2004) –que retrata un exagerado evento catastrófico como consecuencia del calentamiento global que lleva al planeta a una nueva era glacial– fue un blockbuster que generó mas de $654 millones de dólares entre taquillas y ventas de DVD’s. Los productores destinaron $200, 000 dólares a la plantación de árboles y otras medidas para compensar las estimadas 10,000 toneladas de dióxido de carbono generadas durante su rodaje.

Esto no es suficiente. Ante la alerta del calentamiento global han surgido compañías que buscan ayudar a otras empresas a redirigir sus formatos de trabajo a uno sustentable.

“Somos, probablemente, la industria que más contamina. Armamos cosas, luego las destruimos y luego las desechamos. Pero por la crisis climática de hoy en día, es necesario, ahora más que nunca, que la industria cinematográfica cambie su forma de pensar a favor del medio ambiente”, dice la productora ejecutiva de la película Away We Go (2009), Mari-Jo Winkler.

Away We Go es una película estadunidense independiente dirigida por el aclamado director Sam Mendes (Belleza americana) sobre una pareja que espera un hijo y viaja por Estados Unidos buscando un lugar ideal donde criarlo. Surgió la idea de hacer la película acompañado con la necesidad de hacer cine ecológicamente responsable. El esfuerzo del equipo fue grande, ya que durante casi un siglo se ha hecho cine de la misma forma: contaminando.

Junto a un equipo de consultores de Green Media Solutions lograron trabajar usando biodiesel para las plantas de luz; coches híbridos para la transportación; para la alimentación eliminaron botellas de plástico sustituyéndolas por thermus de aluminio reusable y utilizaron vajillas biodegradables (de azúcar); en cuanto a los desechos (decoración/arte) el 49% se recicló y se usó para composta.

“Esta película no solo redujo sus emociones de carbono y el impacto ambiental a través de una serie de estrategias de producción, sino también documentó sus logros en un reporte muy influyente sobre prácticas cinematográficas sustentables”, dice Mari-Jo Winkler.

La serie de HBO Boardwalk Empire (Martin Scorssese) consiguió todo su vestuario de segunda mano dándole un segundo uso y la tercera parte de sus vehículos eran híbridos; en I’ts Complicated (2009) con Meryll Streep, toda la comida y fruta que sale en la película fue donada y vendida.

Matrix Reloaded y Matrix Revolutions son películas que también han hecho esfuerzos ecológicos ya que tras la filmación se realizó un significativo esfuerzo de reciclaje de decorados, al enviar el equivalente a unos 37 camiones de materiales de construcción destinadas a viviendas para familias sin recursos en México.

En nuestro país esta no es una práctica que se lleva a cabo en el quehacer cinematográfico, se hacen alrededor de 80 películas al año pero a escala contamina de igual manera. Espero que aquellos que se dedican al cine puedan tomar algunos consejos de este tipo de producciones. Es una propuesta que aplica a todas las industrias sin restricción y a la forma en que un civil común y corriente protege el medio ambiente desde su hogar.

El cine puede ser un arma, un altavoz, una lupa, es un medio de comunicación muy fuerte que logra hacer reflexionar a las personas de todas las clases sociales, ahora no sólo con sus historias sino también en cómo se realizan.

Enlaces:

http://ecosetconsulting.com/

http://terrachoice.com/

http://greenmediasolutions.com

http://www.screendigest.com

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